LMA

Visitantes ilustres: un palacio regalado entre reyes y la casa que Omar Sharif perdió a las cartas

Lanzarote · 3 min de lectura

Visitantes ilustres: un palacio regalado entre reyes y la casa que Omar Sharif perdió a las cartas

Lanzarote colecciona visitantes de leyenda — y dos historias que parecen guion de cine. La primera: en Costa Teguise existe un palacio de vacaciones, La Mareta, que el rey Hussein de Jordania mandó construir y regaló al rey Juan Carlos I; hoy pertenece a Patrimonio Nacional y en él veranean presidentes del Gobierno. La segunda es aún mejor: en 1973, la estrella de Hollywood Omar Sharif — Doctor Zhivago, Lawrence de Arabia — se enamoró de una casa imposible construida dentro de una cantera volcánica en Nazaret… y, cuenta la leyenda, la perdió a las cartas jugando al bridge, su gran vicio confeso. La casa, LagOmar, se visita hoy — y la historia se cuenta sola. Reyes, estrellas, astronautas y premios Nobel: la lista de ilustres de esta isla no cabe en un card.

Toda isla con encanto acumula visitantes famosos; Lanzarote, además, acumula historias que parecen inventadas — y no lo son (del todo).

La primera es un secreto a voces con vistas al mar. A finales de los años ochenta, el rey Hussein de Jordania — habitual de Canarias — quiso una residencia de vacaciones en la isla y encargó el proyecto al arquitecto Fernando Higueras con la mirada de César Manrique presente en el espíritu del lugar: volúmenes blancos fundidos con la lava, jardines, piscinas y un pequeño puerto, todo mirando al Atlántico desde Costa Teguise. La jugada final fue digna de la diplomacia clásica: Hussein regaló el conjunto a su amigo el rey Juan Carlos I. Hoy La Mareta pertenece a Patrimonio Nacional, funciona como residencia oficial de descanso y por sus salones han pasado desde la Familia Real a los presidentes del Gobierno — varios veranos de la política española se han decidido, o al menos descansado, frente a este trozo de costa lanzaroteña. No se visita, pero saber que está ahí añade un punto de novela a cualquier paseo por la zona.

La segunda historia tiene banda sonora de casino. En 1973, Omar Sharif — el actor egipcio que fue Doctor Zhivago y compartió desierto con Lawrence de Arabia — llegó a Lanzarote para rodar una película. Buscando localizaciones, descubrió una casa única en el mundo: una vivienda-escultura excavada en una antigua cantera de rofe en Nazaret, obra en la órbita creativa de Manrique y su colaborador Jesús Soto, con salones dentro de burbujas de roca, jardines colgantes y una piscina como un oasis de película. Sharif la compró en el acto. Y aquí entra la leyenda que la propia casa cultiva con gusto: Sharif era un jugador de bridge de nivel mundial — escribía columnas sobre el juego, competía internacionalmente — y, según se cuenta, poco después de comprarla perdió la casa en una partida de cartas. ¿Ocurrió exactamente así? Los historiadores levantan la ceja; la casa, hoy convertida en el museo LagOmar — visitable, con bar dentro de la roca incluido —, sonríe y deja el misterio en el aire. Es, en cualquier caso, una de las visitas más singulares de la isla: arquitectura imposible con chisme de Hollywood de guarnición.

La lista de ilustres sigue y no acaba: Raquel Welch corriendo entre volcanes en 1966 (card 22), Pedro Almodóvar rodando en El Golfo, José Saramago quedándose a vivir (card 51), los astronautas de la ESA entrenando para Marte (card 21), reyes, primeros ministros y estrellas del pop en escapada discreta — la isla presume de ser buena guardando secretos de famosos: aquí nadie persigue a nadie.

Moraleja local: Lanzarote nunca necesitó alfombra roja. Le bastó con ser exactamente como es — el resto del mundo, corona incluida, vino solo.

Descubre Lanzarote con LMA

Más historias

Una isla esculpida por la naturalezaBlanco, verde y volcánico: la arquitectura de LanzaroteCésar Manrique: el artista que dio forma a una islaUn océano de aventurasLa vida bajo las olasMil años de historiasEl Sabor de un VolcánUna Playa para Cada Estado de ÁnimoVino Cultivado en CenizaLa Isla que Eligió ContenerseLas Personas que Hicieron esta IslaLas Montañas del FuegoCiclismo: el gimnasio de invierno de los profesionalesLos líquenes y las tabaibas: así vuelve la vida después de un volcánTeguise más allá del mercado: seis siglos en blanco y basaltoEl viento que lo explica (casi) todoMedio volcán, un lago verde y una costa que rugeEl túnel de lava que se mete en el marCriaturas de otro mundo bajo tus piesFinales dulces: quesillo, bienmesabe y el vasito que viene despuésVela: navegar el mar de los alisiosCuentos del diablo de TimanfayaUn río de arena cruza la isla (y no viene del Sáhara)600 grados bajo tus zapatosMalpaís, lajial, hornitos: aprende a leer las lavasCultivar sin lluvia: la ingeniería campesina que asombra al mundoEl diablo de Timanfaya y la Virgen que paró la lavaLa cochinilla: el insecto que tiñó de rojo a media EuropaMareas: el océano respira dos veces al díaLa eterna primavera: por qué aquí nunca hace ni frío ni demasiado calorMás allá del turismo: lo que la isla exportaAloe vera: la farmacia verde de la islaLa Graciosa: la octava isla, sin asfalto y sin prisaErmita de las Nieves: lo alto del muro (y el parte meteorológico más antiguo de la isla)Los Ajaches: las viejas montañas grandes escondidas detrás de PapagayoCuando llueve (sí, pasa): el espectáculo más raro de la islaVino de la ceniza: La Geria y el milagro de la malvasía volcánicaHablar como un conejero: palabritas que te abren la islaTimple, isas y el Rancho de Teguise: la banda sonora de la islaLo que dicen los nombres: leer el idioma más antiguo del mapaLa mayor reserva marina de Europa está aquí al ladoPlaya del Risco: la playa que hay que ganarse (o la mejor caminata guardada de la isla)Los guardianes de la isla: proyectos que la cuidanLeer el océano: banderas, corrientes y bañarse como los de aquíPlan B: el arte del día «de mal tiempo» (manual de uso)Las maletas a La Habana: cuando los conejeros cruzaron el marMás allá de La Graciosa: Alegranza, Montaña Clara y el fin del mundo salvajeArrecife: la capital que salió de un charco (carta de amor)Los charcos naturales: Punta Mujeres, Los Charcones y el arte del charcoPapagayo como es debido: las calas doradas sin las multitudes doradasLa vuelta al norte: palmeras, riscos y la mañana más verde de la islaComer donde atracan los barcos: ruta por los pueblos de pescadoresEl circuito de los atardeceres: cinco maneras de que la isla acabe el díaLa Ciudad Estratificada: el laberinto que talló el viento (y que nadie visita)Donde los astronautas aprenden a pisar otros mundosHijos ilustres: el físico de Einstein, la voz de "El talismán" y el barbero de HaríaEl oro blanco: las salinas que alimentaron a media flotaLa isla que los piratas no dejaban en paz¿Quién vive en la isla (y quién la visita)?El calendario de la isla: un año entero de fiestas y eventos¿Qué es exactamente la calima?Puerto del Carmen: el pueblito pesquero donde empezó todo (y la esquina de los loros)Quince millones de años: la veterana del archipiélagoEl cangrejo ciego: blanco, diminuto y único en el mundoEl jardín colgante de FamaraSan Borondón: la isla que aparece y desapareceSobrevivir sin lluvia: los trucos de las plantas costerasSurf: El Quemao, Famara y la ola que respetan los campeones