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Donde los astronautas aprenden a pisar otros mundos

Lanzarote · 3 min de lectura

Donde los astronautas aprenden a pisar otros mundos

Antes de volar al espacio, hay que pasar por Lanzarote. No es una broma: la Agencia Espacial Europea entrena aquí a sus astronautas en el programa PANGAEA, la escuela de geología planetaria donde han estudiado nombres como Luca Parmitano, Pedro Duque o Matthias Maurer. ¿La razón? Las lavas jóvenes de la isla, casi sin vegetación ni erosión, son lo más parecido que existe en la Tierra a la superficie de Marte y de la Luna. En sus túneles volcánicos se prueban rovers, trajes e instrumentos que algún día trabajarán a millones de kilómetros de aquí. Cuando camines por Timanfaya, míralo con sus ojos: no es un paisaje raro — es el ensayo general de otro planeta.

Hay una lista corta de lugares en la Tierra donde puedes entrenarte de verdad para pisar otro planeta, y Lanzarote ocupa en ella un puesto de honor. Desde 2016, la Agencia Espacial Europea celebra aquí las campañas de su programa PANGAEA: un curso intensivo de geología de campo diseñado para que los astronautas — acostumbrados a la física y la ingeniería — aprendan a leer rocas como un científico planetario. Por sus "aulas" de lava han pasado astronautas de la ESA y colaboradores de otras agencias: Luca Parmitano, Pedro Duque, Matthias Maurer y más. El examen final no es un test: es identificar, describir y muestrear terreno volcánico como lo harán algún día en la Luna o en Marte.

¿Por qué precisamente aquí? Por una combinación difícil de repetir. Las erupciones de 1730-1736 y 1824 dejaron lavas jóvenes y perfectamente conservadas: el clima árido apenas las ha erosionado y la vegetación apenas las ha colonizado, así que el terreno luce hoy casi como el primer día — igual que las superficies de Marte, congeladas en el tiempo. Hay basaltos comparables a los lunares, conos y coladas de todos los tipos y, sobre todo, hay túneles de lava colosales: la Cueva de los Verdes y el sistema de La Corona. Eso importa porque en la Luna y en Marte se han detectado tubos volcánicos similares, y son los principales candidatos a albergar las primeras bases humanas — protección natural contra la radiación, temperatura estable, techo de roca. Entrenar en un tubo real, aquí, es lo más cerca que se puede estar de explorarlos allí.

Las campañas van mucho más allá de las clases. En las ediciones de pruebas tecnológicas, la isla se convierte en un banco de ensayos: rovers teledirigidos recorriendo el malpaís, trajes y herramientas de muestreo, sistemas de navegación para cuevas, protocolos de comunicación entre "astronautas" sobre el terreno y científicos en la sala de control. Instituciones científicas de varios países — y colaboraciones con la NASA — han usado estas lavas para calibrar instrumentos que buscan vida en Marte, precisamente porque aquí pueden estudiar cómo los microbios colonizan la roca volcánica en condiciones extremas.

Para la isla, este romance espacial es también un reconocimiento: su paisaje está tan bien conservado que sirve de patrón científico planetario. Y para ti, visitante, es un cambio de mirada gratuito. Ese malpaís interminable que se ve desde la carretera no es "tierra quemada": es el mejor simulador de Marte de Europa, con la ventaja de tener el mar a diez minutos y pollo asado sobre el volcán. Los astronautas vuelven a casa diciendo lo mismo que todos: en ningún sitio de la Tierra se sintieron tan lejos de la Tierra.

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