LMA

Quince millones de años: la veterana del archipiélago

Lanzarote · 3 min de lectura

Quince millones de años: la veterana del archipiélago

Lanzarote es, junto a Fuerteventura, la isla más antigua de Canarias: lleva unos quince millones de años fuera del agua. Nació del fondo del océano como nacen todas las Canarias — erupción a erupción — y en realidad empezó siendo dos islas: un macizo al sur (Los Ajaches) y otro al norte (Famara), que erupciones posteriores y un río de arena acabaron cosiendo. Su edad explica su silueta: millones de años de viento y olas la han ido puliendo hasta dejarla baja y elegante. Y guarda un secreto de familia: cuando el nivel del mar bajó en las glaciaciones, Lanzarote y Fuerteventura fueron una sola gran isla. Los científicos la llaman Mahan.

Todas las Canarias son volcanes nacidos del fondo del Atlántico, pero no todas tienen la misma edad. El archipiélago se construyó de este a oeste: las orientales son las veteranas y las occidentales las recién llegadas — El Hierro, la benjamina, apenas supera el millón de años. Lanzarote emergió hace unos quince millones, lo que la convierte, con Fuerteventura, en la decana del archipiélago. Para ponerlo en perspectiva: cuando esta isla ya tomaba el sol, a nuestros antepasados les faltaban todavía más de diez millones de años para bajarse de los árboles.

Su biografía tiene dos protagonistas. Primero emergió el edificio de Los Ajaches, el macizo del sur, cuyas cumbres redondeadas se asoman hoy sobre las playas de Papagayo: son las rocas más antiguas de la isla. Después, más al norte, creció el macizo de Famara, la gran muralla que hoy mira a La Graciosa. Durante mucho tiempo fueron dos islas separadas; erupciones posteriores fueron rellenando el hueco entre ambas, y el corredor de arena de El Jable acabó de tender el puente. Lanzarote es, literalmente, dos islas casadas por los volcanes.

La edad explica su aspecto. Una isla volcánica joven es alta y abrupta — el Teide supera los 3.700 metros. Una isla veterana ha tenido millones de años de viento, lluvia y oleaje trabajando en su contra: los edificios se desmoronan, los barrancos se abren, los acantilados retroceden. El punto más alto de Lanzarote, las Peñas del Chache, se queda en 671 metros. Esa baja estatura tendrá consecuencias enormes en otro capítulo: es la razón de que llueva tan poco.

Y luego está el secreto de familia. Durante las glaciaciones, con medio planeta congelado, el nivel del mar llegó a bajar más de cien metros. El estrecho canal de La Bocaina, que separa Lanzarote de Fuerteventura, quedó en seco: las dos islas y sus islotes formaron una sola isla enorme, que los científicos llaman Mahan. Plantas y animales cruzaron caminando de una a otra, y tanto tiempo compartido explica por qué las dos hermanas comparten hoy tantas especies exclusivas — el lagarto atlántico, la musaraña canaria, la hubara.

La historia, por cierto, no ha terminado. Las erupciones de 1730 y 1824 añadieron el capítulo más reciente, y el archipiélago entero sigue vivo — en 2021 nació volcán nuevo en La Palma. Lanzarote es veterana, no jubilada: quince millones de años y sumando.

Descubre Lanzarote con LMA

Más historias

Una isla esculpida por la naturalezaBlanco, verde y volcánico: la arquitectura de LanzaroteCésar Manrique: el artista que dio forma a una islaUn océano de aventurasLa vida bajo las olasMil años de historiasEl Sabor de un VolcánUna Playa para Cada Estado de ÁnimoVino Cultivado en CenizaLa Isla que Eligió ContenerseLas Personas que Hicieron esta IslaLas Montañas del Fuego600 grados bajo tus zapatosMalpaís, lajial, hornitos: aprende a leer las lavasCultivar sin lluvia: la ingeniería campesina que asombra al mundoEl diablo de Timanfaya y la Virgen que paró la lavaLa cochinilla: el insecto que tiñó de rojo a media EuropaVisitantes ilustres: un palacio regalado entre reyes y la casa que Omar Sharif perdió a las cartasMareas: el océano respira dos veces al díaLa eterna primavera: por qué aquí nunca hace ni frío ni demasiado calorMás allá del turismo: lo que la isla exportaAloe vera: la farmacia verde de la islaLa Graciosa: la octava isla, sin asfalto y sin prisaErmita de las Nieves: lo alto del muro (y el parte meteorológico más antiguo de la isla)Los Ajaches: las viejas montañas grandes escondidas detrás de PapagayoCuando llueve (sí, pasa): el espectáculo más raro de la islaVino de la ceniza: La Geria y el milagro de la malvasía volcánicaHablar como un conejero: palabritas que te abren la islaTimple, isas y el Rancho de Teguise: la banda sonora de la islaLo que dicen los nombres: leer el idioma más antiguo del mapaLa mayor reserva marina de Europa está aquí al ladoPlaya del Risco: la playa que hay que ganarse (o la mejor caminata guardada de la isla)Los guardianes de la isla: proyectos que la cuidanLeer el océano: banderas, corrientes y bañarse como los de aquíPlan B: el arte del día «de mal tiempo» (manual de uso)Las maletas a La Habana: cuando los conejeros cruzaron el marMás allá de La Graciosa: Alegranza, Montaña Clara y el fin del mundo salvajeArrecife: la capital que salió de un charco (carta de amor)Los charcos naturales: Punta Mujeres, Los Charcones y el arte del charcoPapagayo como es debido: las calas doradas sin las multitudes doradasLa vuelta al norte: palmeras, riscos y la mañana más verde de la islaComer donde atracan los barcos: ruta por los pueblos de pescadoresEl circuito de los atardeceres: cinco maneras de que la isla acabe el díaLa Ciudad Estratificada: el laberinto que talló el viento (y que nadie visita)Donde los astronautas aprenden a pisar otros mundosHijos ilustres: el físico de Einstein, la voz de "El talismán" y el barbero de HaríaEl oro blanco: las salinas que alimentaron a media flotaLa isla que los piratas no dejaban en paz¿Quién vive en la isla (y quién la visita)?El calendario de la isla: un año entero de fiestas y eventos¿Qué es exactamente la calima?Puerto del Carmen: el pueblito pesquero donde empezó todo (y la esquina de los loros)El cangrejo ciego: blanco, diminuto y único en el mundoEl jardín colgante de FamaraSan Borondón: la isla que aparece y desapareceSobrevivir sin lluvia: los trucos de las plantas costerasSurf: El Quemao, Famara y la ola que respetan los campeonesCiclismo: el gimnasio de invierno de los profesionalesLos líquenes y las tabaibas: así vuelve la vida después de un volcánTeguise más allá del mercado: seis siglos en blanco y basaltoEl viento que lo explica (casi) todoMedio volcán, un lago verde y una costa que rugeEl túnel de lava que se mete en el marCriaturas de otro mundo bajo tus piesFinales dulces: quesillo, bienmesabe y el vasito que viene despuésVela: navegar el mar de los alisiosCuentos del diablo de TimanfayaUn río de arena cruza la isla (y no viene del Sáhara)