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Criaturas de otro mundo bajo tus pies

Lanzarote · 3 min de lectura

Criaturas de otro mundo bajo tus pies

Bajo el norte de Lanzarote, en un túnel de lava inundado por el mar, vive una comunidad de animales que parece inventada: gusanos que brillan, crustáceos transparentes y un depredador ciego — el remípedo — perteneciente a un grupo tan raro que la ciencia no lo descubrió hasta 1981. Varios de estos animales no existen en ningún otro lugar del planeta: su casa es, exactamente, este túnel. Viven en oscuridad total, sin plantas, alimentándose de lo que la marea empuja hacia dentro dos veces al día. Los biólogos llaman a este lugar "una ventana al océano profundo". Tú lo conoces por su puerta más famosa: los Jameos del Agua.

El Túnel de la Atlántida — la prolongación submarina de la Cueva de los Verdes y los Jameos del Agua — no es solo un récord geológico. Es también uno de los ecosistemas más extraños del planeta: un mundo en oscuridad absoluta y agua salada cristalina donde vive una fauna que parece diseñada para una película de ciencia ficción.

La estrella científica es el remípedo Morlockia ondinae, descubierto aquí en los años ochenta. Su nombre ya avisa: está dedicado a los morlocks, los habitantes subterráneos de "La máquina del tiempo" de H.G. Wells. Es un crustáceo alargado, ciego y despigmentado, que nada boca arriba remando con decenas de patas idénticas. Los remípedos son un grupo tan arcaico que hasta 1981 nadie sabía que existían, y desde entonces solo se han encontrado en un puñado de cuevas inundadas del planeta — el Caribe, Australia Occidental… y Lanzarote. Son, además, los únicos crustáceos venenosos que se conocen: inyectan a sus presas un cóctel paralizante, como una serpiente en miniatura. Para un biólogo, encontrarse un remípedo es como para un astrónomo descubrir un cometa nuevo.

No está solo. En las aguas del túnel se han catalogado decenas de especies, y varias son exclusivas de este sistema: gusanos marinos que nunca han visto la luz, diminutos crustáceos blancos como el papel, y el célebre jameíto, el cangrejito ciego del lago de los Jameos. Muchas pertenecen a linajes de aguas profundas: la teoría más aceptada es que el túnel funciona como una embajada del océano abisal — oscuridad, calma, agua estable — donde especies de las profundidades encontraron un refugio insólito a un paso de la superficie.

¿De qué vive todo este mundo sin sol y sin plantas? De la generosidad de la marea. Dos veces al día, el mar empuja hacia el interior agua nueva cargada de plancton y partículas: un servicio de catering que lleva funcionando miles de años. Los animales del túnel viven a cámara lenta, con metabolismos mínimos — aquí la paciencia es un superpoder.

Todo esto explica las normas estrictas de los Jameos: no tocar el agua, no lanzar nada — una sola moneda oxidándose es un vertido tóxico para este acuario natural —, no usar flash. Estás ante un ecosistema único en el mundo, tan frágil como valioso: la clase de lugar que los científicos de tres continentes estudian y que tú puedes visitar con una entrada. Pocos túneles llevan, literalmente, a otro planeta.

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